viernes, 21 de mayo de 2021

Reapertura de los puentes

En el corto plazo pudieran ocurrir ‘dos milagros’ largamente esperados por colombianos y venezolanos: que de nuevo fluya el cruce de personas y posteriormente de mercancías.
Yo estoy de acuerdo con la apertura comercial de la frontera”. Estas son palabras textuales dichas por un importante miembro del gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Así habló Freddy Bernal Rosales, protector del estado Táchira, luego de conocerse que el primero de junio Colombia reabrirá el paso peatonal por los puentes internacionales.

En una cuenta de Instagram y en otras declaraciones, Bernal -quien es una importante ficha del gobierno bolivariano en la frontera-dio muestras de que Miraflores no mira con malos ojos esta decisión del gobierno del presidente Iván Duque.

“Yo le extiendo mi mano al gobernador de Norte de Santander para que conversemos y vayamos a abrir la frontera de Colombia con Venezuela”, fue la otra expresión emitida por Bernal, que hace parte de la Comisión de política exterior de la Asamblea Nacional.

Queda de manifiesto entonces que en el corto plazo pudieran ocurrir ‘dos milagros’ largamente esperados por colombianos y venezolanos de que de nuevo fluya el cruce de personas y posteriormente de mercancías por los puntos que conectan a Norte de Santander y Táchira.

De lógica que en este tiempo de crisis sanitaria como consecuencia de la pandemia del coronavirus deberán regir los más estrictos protocolos de bioseguridad que permitan evitar riesgos innecesarios de propagación de la enfermedad, en momentos en que se registra otra oleada.

Serán el Ministerio de Salud, Migración Colombia, la DIAN y la Secretaría de Fronteras de la Gobernación las que le den forma y operatividad a las normas que regirán en los puentes internacionales para el control sanitario de las personas que vayan a Venezuela o ingresen a Colombia, una vez se levante la prohibición impuesta desde marzo de 2020 por razones de la pandemia, cuestión no incluida en el decreto del gobierno nacional sobre la apertura de las fronteras.

De lógica que la estrategia requerirá de un gran esfuerzo con la asistencia de personal de la salud que tendrá a su cargo la labor de coordinar lo relacionado con la toma de muestras, verificación de cualquier síntoma sospechoso y si lo determinan, pues pedir el carné de vacunación contra la COVID-19 a quienes lo tengan.

Sobre el retiro de los contenedores de los puentes que recuerdan la determinación venezolana de cerrar el cruce a partir del 22 de febrero de 2019, hay coincidencias entre lo indicado por Bernal y lo comentado por el gobernador Silvano Serrano, que sirve de indicador para señalar que no estamos muy lejos de volver a ver cruzar el comercio binacional por esta zona.

Mientras el gobernante nortesantandereano aseguró que hay importantes avances con el gobierno venezolano para reabrir completamente los puentes, el enviado de Maduro en el Táchira aseguró: “vamos a hacer que vuelvan a abrir las aduanas”.

Todo eso llena de optimismo, porque más allá de las abismales diferencias ideológicas y de modelo de gobierno, Bogotá y Caracas deben de entender que no es posible este distanciamiento que lo único que ha provocado es más problemas y padecimientos a ambos pueblos y provocado que organizaciones al margen de la ley se apoderen, como si fueron las dueñas, de sectores de la frontera donde han montado sus imperios delincuenciales.

La legalidad, los controles debidos contra la COVID-19, el restablecimiento de la operación aduanera y organizar el cruce por los puentes y no por las trochas, es una manera que después nos tiene que llevar a que al menos tengamos una mínima relación de ámbito consular, porque los pueblos no pueden padecer por las insalvables diferencias de sus gobernantes.

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